lunes, 20 de febrero de 2012

SHAME. Los motivos de la vergüenza


SHAME. País: Reino Unido. Año: 2011. Duración: 97 min. Dirección: Steve McQueen. Intérpretes: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Hannah Ware. Guión: Steve McQueen y Abi Morgan. Producción: Iain Canning y Emile Sherman. Fotografía: Sean Bobbitt. Música: Harry Escott. Montaje: Joe Walker. Diseño de producción: Judy Becker. Vestuario: David C. Robinson. Distribuidora: Alta Classics. Género: Drama. Estreno en Reino Unido: 13 Enero 2012. Estreno en España: 17 Febrero 2012. Estreno en Sevilla: 9 Noviembre 2011 en el Sevilla Festival de Cine Europeo.

Tuve la oportunidad de verla en su estreno en Sevilla en el marco del SEFF'11, y desde noviembre hasta ahora aún conservo un gratísimo recuerdo de la proyección. Shame, segunda película del británico Steve McQueen (Hunger), de idéntico nombre al mítico actor de La Huida, viene precedida del reconocimiento general en los pasados Festivales de Venecia y San Sebastián. Yo comparto el entusiasmo de los que la aplaudieron en estos certámenes, me parece una película admirable, difícil de digerir pero impactante.

El argumento gira alrededor de un yuppie atrapado en una adicción al sexo que le impide mantener cualquier relación afectiva sana. La llegada de su hermana, tan inestable e insatisfecha como él, trastocará aún más su rutinaria existencia. La pareja protagonista, los camaleónicos Michael Fassbender y Carey Mulligan, confieren a sus personajes toda la pena, el miedo y la tortura interior que sienten y que les impiden desarrollarse normalmente. Sobriedad, contención y fuerte carga de intensidad son las armas que utilizan en cada plano en los que aparecen uno u otra. Atención a la interpretación que hace Mulligan de la versión más triste y rompedora que hayas podido escuchar de la canción New York, New York. Inolvidable.

Tampoco el tratamiento técnico resulta ligero, ni mucho menos. El director opta por mostrar sin juzgar, situando la cámara detrás de sus personajes en muchos momentos para enseñar sin entrometerse, como tomando distancia, para que el espectador saque sus propias conclusiones de los motivos por los que el protagonista siente esa vergüenza a la que se refiere el título original. El guión prescinde de la palabrería insulsa, los diálogos son cortos y precisos, la información se ve o se intuye, pero no se recalca. Lanza pistas sobre el turbio pasado de los hermanos, quizás una relación incestuosa que les aboca a su comportamiento posterior... Por otra parte, el empleo de la música en cada secuencia es absolutamente delicado, como los planos largos en los que se recrea la cámara deteniéndose en la escasa gestualidad de los actores o en los paisajes urbanos que envuelven al protagonista.

Shame es una obra que atrapa mientras la ves y maduras al salir del cine. Y cuando esos hermanos teñidos de dolor vuelven a mi recuerdo, aún me resulta más impresionante.

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