lunes, 27 de febrero de 2012

LOS OSCAR DE LA NOSTALGIA Y LOS GOYA EN EL RECUERDO


Sólo una semana ha transcurrido desde la entrega de los Goya y la de los Oscar, y con las ceremonias tan recientes no puedo evitar las comparaciones, sobre todo cuando la Academia de Cine española mira tan de frente a la americana a la hora de preparar sus galas. Este año 2012 las dos han aprendido la lección del dinamismo y ambas han resultado mucho más ligeras. Los Goya, recortando palabrería a los presentadores que entregaban los premios, y los Oscar, gracias a lo reducido de la mayoría de los agradecimientos de los galardonados, por fortuna para el espectador en vela. Sin embargo, aquí en España aún resultó larguísimo el discurso institucional del presidente Enrique González Macho y de las vicepresidentas, Judith Collet y Marta Etura, frente al mucho más conciso del máximo responsable de la Academia de Hollywood.
En cuanto a espectacularidad, en nuestro país aún tenemos que mejorar porque nos faltó, por ejemplo, un número tan rompedor como el del Cirque du Soleil de los Oscars. Eso sí, nosotros tuvimos a Santiago Segura y su divertidísima intervención, que se nos antojó corta. Por su parte, los maestros de ceremonias cumplieron con su papel dignamente. A Eva Hache la noté algo cohibida con respecto a otras intervenciones suyas -quizás le faltó alguno de sus guionistas habituales- aunque estuvo bien en el vídeo de presentación de las películas. Como Billy Cristal, que ya es un valor seguro en este tipo de montajes y los borda, pero en general también estuvo demasiado correcto toda la gala, le faltó picardía como la española. Eso sí, Hache aparecía poco en comparación a las intervenciones del actor, mucho más presente en la función.
Los premios han sido por lo general bastante previsibles, ajustados a la mayoría de las quinielas, pero en mi opinión, acertados en gran parte y equitativamente repartidos entre las distintas candidatas. Éste era el año en que se merecía el triunfo Enrique Urbizu y su No habrá paz para los malvados, en España, y del fenómeno social de Michel Hazanavicius, The Artist, en Hollywood, aunque la francesa también se llevó el premio a la mejor película europea en los Goya. Precisamente de los galardones españoles, los que más ilusión me hicieron fueron los de la mejor actriz de reparto, para la excelente Ana Wagener por La voz dormida, y el mejor actor de reparto, Lluís Homar, por Eva, sin duda un personaje cañón auténtico robaplanos en esta película. Además, el catalán tuvo el acierto de acordarse en su discurso de Montxo Armendáriz, director de la estupenda No tengas miedo, que pasó casi desapercibida para los académicos con el único reconocimiento de una candidatura para la actriz revelación, magnífica Michelle Jenner, cuando bien habría merecido algunas más. También eché en falta La mitad de Óscar, de Manuel Martín Cuenca, otra de las grandes olvidadas en las nominaciones. Una pena.
Pero todos los años ocurre lo mismo, también en los Oscar donde faltaban títulos tan imprescindibles esta vez como Drive, de Nicolas Winding Refn, Shame, de Steve McQueen, o Un método peligroso, de David Cronenberg,  por citar sólo tres ejemplos. De ellos habría que destacar además a buena parte de sus repartos, con nombres que se repiten en algunos casos como Michael Fassbender, Carey Mulligan, Ryan Gosling o Viggo Mortensen. Ninguno de ellos obtuvo ni siquiera una nominación. Grave error. Menos mal que de entre los candidatos este año, han ganado los que más se lo merecían, aunque yo habría preferido premiar a Bérénice Bejo como mejor actriz de reparto por ser el alma de The Artist, como recordó su marido y director Michel Hazanavicius en su discurso de agradecimiento, en lugar de la muy solvente Octavia Spencer de Criadas y Señoras, porque aunque es verdad que su personaje es el catalizador de la película, este filme no es de mi gusto ni mucho menos. Bien también por el tercer Oscar de su carrera para Meryl Streep, por La Dama de Hierro, que tras diecisiete nominaciones, ya se había acostumbrado a permanecer sentada después de oír su nombre entre las candidatas. Ah, y sobre todo, genial la presentación que hizo de ella el perfecto gentleman que es Colin Firth, recordando el rodaje de ambos en Mamma Mia!. Un encanto.
Me gustó mucho también el reconocimiento al mítico Christopher Plummer como mejor actor de reparto por Beginners (Principiantes), en forma a sus 82 años y adorable como ese viejo gay que sale del armario tras la muerte de su esposa. Y bravo por Jean Dujardin, el primer actor francés en conseguir una estatuilla dorada por la aclamada The Artist, sobre todo en una terna en la que lo tenía complicado ante George Clooney en uno de esos papeles de hombre corriente que le van como anillo al dedo en Los Descendientes, o ante el guapísimo Brad Pitt por Moneyball: Rompiendo las reglas, uno de los más deslumbrantes de la gala, en un año en el que no le habría sobrado tampoco la nominación por la excepcional El árbol de la vida.
En cuanto a la representación española en los Oscar, no tuvo suerte la película de animación Chico & Rita, de Fernando Trueba y Javier Mariscal, al que le birló el premió el camaleón vaquero de Rango. Tampoco se lo llevó la partitura de Alberto Iglesias por El Topo, y es que la mejor banda sonora recayó en esa maravilla compuesta por Ludovic Bource para The Artist. Sin embargo sí que consiguió premio Midnight in París, de Woody Allen, con parte de presupuesto español, y que logró el de mejor guión original. Todo un acierto a mi entender, porque reconoce ese derroche de brillantez del director neoyorkino, algo que no hizo la Academia española en los Goya, que también nominó este guión pero prefirió dar el premio a la película triunfadora del año, No habrá paz para los malvados, bueno desde luego, pero no excelente.
Y podría seguir hablando y hablando de los premios y de las galas, la de los Oscar ha girado este año en torno a la nostalgia de los inicios del cine y sus pioneros gracias a las dos títulos triunfadores The Artist y La invención de Hugo, pero también a los recurrentes momentos en los que se aludía al placer de ver las películas en las salas cargados de palomitas, algo que también se homenajeó en la gala de los Goya con el escenario dedicado a un cine de los de antes.  Coincidencia lógica de nuevo entre ambas ceremonias en tiempos en los que ir al cine está quedando en desuso ante el despliegue de las nuevas tecnologías. Esperemos que no perdamos las buenas costumbres y sigamos viendo las películas en pantalla grande.

domingo, 26 de febrero de 2012

INFIERNO BLANCO. En compañía de lobos

 
INFIERNO BLANCO. Título original: The grey. País: USA. Año: 2012. Duración: 115 min. Dirección: Joe Carnahan. Intérpretes: Liam Neeson, Dermot Mulroney, Frank Grillo, Joe Anderson, James Badge Dale, Dallas Roberts, Nonso Anozie, Ben Bray. Guión: Joe Carnahan y Ian Mckenzie Jeffers, basado en el relato corto 'Ghots walker' de Ian Mackenzie Jeffers. Producción: Joe Carnahan, Jules Daly, Ridley Scott y Mickey Lidell. Fotografía: Masanohu Takayanagi. Música: Marc Stritenfeld. Montaje: Roger Barton y Joseph Jett Sally. Diseño de producción: John Willett. Vestuario: Courtney Daniel. Distribuidora: DeAPlaneta. Género: Acción, drama, thriller. Estreno en USA: 27 Enero 2012. Estreno en España: 17 Febrero 2012.

¿Qué puede ser peor que sufrir un accidente de avión? Pues sobrevivir a la catástrofe y descubrir que te encuentras incomunicado en los helados bosques de Alaska y acechado por unos lobos no feroces, lo siguiente. Esto es lo que le ocurre a un grupo de trabajadores de una petrolera que, de regreso a casa, ven cómo su avión se estrella en semejante entorno y sólo unos pocos se salvan.
El hombre frente a la naturaleza -hostil, por supuesto- es lo que plantea esta interesante película protagonizada por el irlandés Liam Neeson. Un actor de físico portentoso que caracteriza a sus personajes por su robustez y rostro de boxeador pero también por la gran humanidad que desprende. Como aquí, que se erige como líder del grupo de supervivientes, la mente lúcida aunque atormentada. Precisamente, los pasajes -en flashback- en los que se muestra el origen del desconsuelo del protagonista por una relación sentimental frustrada, es quizás el punto más flojo de la película, perfectamente prescindible. Lo que en realidad conmueve de esta película, cuyo título original The grey (La manada) resulta mucho más apropiado que Infierno blanco, es su argumento central: el combate cuerpo a cuerpo del hombre con el depredador.
Se agradece que las muchas secuencias violentas que hay en esta película, sobre todo entre lobos y hombres además del accidente de avión, no resulten demasiado evidentes. Joe Carnahan (El Equipo A, donde también dirigió a Neeson) prefiere no enseñar demasiado, aunque algo de sangre y vísceras muestra, desde luego. Pero ha optado por crear la sensación de opresión y temor con el sonido y el montaje, muy acertados. Bien también el reparto de secundarios poco conocidos para el espectador medio. Lo que sí me desagrada es lo previsible que resulta la fórmula de que vayan cayendo uno a uno como si fuera una de estas populares sagas juveniles de criminales en serie.

viernes, 24 de febrero de 2012

LA INVENCIÓN DE HUGO. El mago de los sueños


LA INVENCIÓN DE HUGO. Título original: Hugo. País: USA. Año: 2011. Duración: 126 min. Dirección: Martin Scorsese. Intérpretes: Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Jude Law, Christopher Lee, Richard Griffiths, Ray Winstone, Emily Mortimer. Guión: John Logan, basado en el libro homónimo de Brian Selznick. Producción: Johnny Depp, Tim Headington, Graham King y Martin Scorsese. Fotografía: Robert Richardson. Música: Howard Shore. Montaje: Thelma Schoonmaker. Diseño de producción: Dante Ferretti. Vestuario: Sandy Powell. Distribuidora: Paramount Pictures Spain. Género: Aventuras, fantástico. Estreno en USA: 23 Noviembre 2011. Estreno en España: 24 Febrero 2012.
Es curioso cómo han coincidido en el tiempo dos películas que evocan los inicios del cine con una exquisitez digna de elogio. Una es The Artist, de Michel Hazanavicius, y la otra esta La Invención de Hugo, del cada día más en forma Martin Scorsese. No voy a comparar más ambas obras porque ya hablé de la primera tanto por los pases especiales que se proyectaron en el último Sevilla Festival de Cine Europeo, como en su estreno comercial en diciembre del año pasado.
Ahora le toca el turno a este prodigio de imaginación que se  puede disfrutar en 3D, pero también degustar poderosamente en salas 2D. Una película para todos los públicos, que emocionará a los más pequeños por su despliegue visual y su espíritu de aventura, pero que también seducirá a los mayores, incluso a los muy cinéfilos, por las constantes referencias a los comienzos del cinematógrafo y a esa figura clave que fue George Méliés.
Si los Lumiére crearon ese extraño aparato que paseaban por ferias y circos en el que proyectaban las primeras y rudimentarias películas, Mélies, primero mago e ilusionista, fue después el que revolucionó el invento y lo elevó a la categoría de Fábrica de Sueños. Y es a este excepcional personaje al que la película de Scorsese rinde un merecido homenaje de la mano de una emotiva historia basada en el libro de Brian Selznick y protagonizada por el pequeño Hugo. Un chico, si apenas familia, que vive en el interior de una estación de trenes en París, y cuya única ilusión es arreglar máquinas estropeadas. El encuentro del niño con la extraordinaria galería de personajes que pueblan la estación de ferrocarril hará que su vida nos vaya interesando más y más a medida que avanza el relato y la narración cinematográfica.
No exagero cuando digo que la puesta en escena resulta apabullante, cuidadísima la dirección artística, la fotografía, la música... Esos planos perfectamente coreografiados, como el del inicio de la película o la espectacularidad de los sueños del protagonista, denotan mucho más que oficio en la dirección de Martin Scorsese, que en su primera incursión en el género infantil o familiar sale victorioso y, probablemente, con más de un Oscar en el bolsillo, ya que La Invención de Hugo es la película con más nominaciones de esta edición, once nada más y nada menos. Y eso que los académicos se han olvidado del reparto, aunque sus interpretaciones sean bastante dignas. Ben Kingsley, sobresaliente como casi siempre, los niños ajustados a sus papeles y nada empalagosos, Sacha Baron Cohen, irreconocible como el cojo policía de estación enamorado de la encantadora florista, Emily Mortimer, personaje que nos remonta al cine de otro genio de la etapa muda, Charles Chaplin.
En fin, una película para ver una y otra vez, y para recordar por sus emotivos montajes de películas de los inicios del Séptimo Arte. Adorable.

jueves, 23 de febrero de 2012

EL INVITADO. Más de lo mismo


EL INVITADO. Título original: Safe house. País: USA. Año: 2012. Duración: 115 min. Dirección: Daniel Espinosa. Intérpretes: Denzel Washington, Ryan Reynolds, Brendan Gleeson, Robert Patrick, Sam Shepard, Liam Cunningham, Vera Farmiga, Rubén Blades. Guión: David Guggenheim. Producción: Scott Stuber. Fotografía: Oliver Wood. Música: Ramin Djawadi. Montaje: Richard Pearson. Diseño de producción: Brigitte Broch. Vestuario: Susan Matheson. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Género: Acción, thriller. Estreno en USA: 10 Febrero 2012. Estreno en España: 10 Febrero 2012.
El invitado es una de las películas más taquilleras de la semana pasada, pero de la que poco bueno puedo destacar. Se trata de un thriller de acción con agentes de la CIA como protagonistas, en el que se plantea el típico cara a cara entre el veterano y el novato, con la salvedad de que esta vez el viejo experimentado es perseguido por traicionar a la compañía. Denzel Washington encarna al zorro que esconde más información de la que todos suponen, y es la presencia del actor el casi único reclamo para pasar casi dos horas de tu tiempo viendo esta película, dinámica pero tópica.
Todo suena a conocido en la narración. Desde el romance del protagonista, un joven con ansias de progreso en su profesión, encarnado por Ryan Reynolds, actor que no me termina de convencer ni en la comedia (El Cambiazo), ni en el drama (Buried) ni en la acción (Linterna Verde). Sigue pareciéndome blandito el muchacho, también en este thriller en el que encontramos alguna que otra secuencia de persecuciones bien resuelta, pero tan recurrente en el género que a poco de empezar el metraje ya estás esperando que suceda.
También más de lo mismo en cuanto a los secundarios. Un buen plantel de nombres, Sam Shepard, Vera Farmiga, Brendan Gleeson, pero con poca sustancia en sus personajes. Sin duda, el siempre imponente Denzel Washington es el que motiva al respetable a acercarse a las salas. Sólo él, con su arrolladora expresividad apenas sin pestañear, es el que conduce esta historia medianamente entretenida, dirigida por el chileno-sueco Daniel Espinosa, poco conocido por estos lares pero con la estela de solvente cineasta del género de acción.
Yo sólo la recomiendo a los incondicionales del actor o a los consumidores compulsivos de palomitas.

WAR HORSE (CABALLO DE BATALLA). Spielberg a lomos de un clásico.


WAR HORSE (CABALLO DE BATALLA). Título original: War Horse. Países: USA y Reino Unido. Año: 2011. Duración: 148 min. Dirección: Steven Spielberg. Intérpretes: Jeremy Irvine, David Thewlis, Emily Watson, Peter Mullan, Toby Kebbell, David Kross, Niels Arestrup, Eddie Marsan, Benedict Cumberbatch, Tom Hiddleston, Celine Buckens. Guión: Lee Hall y Richard Curtis, basado en la novela de Michael Morpurgo. Producción: Frank Marshall y Steven Spielberg. Fotografía: Janusz Kaminski. Música: John Williams. Montaje: Michael Kahn. Diseño de producción: Rick Carter. Vestuario: Joanna Johnston. Distribuidora: The Walt Disney Company Spain. Género: Drama, bélico. Estreno en USA: 25 Diciembre 2011. Estreno en España: 10 Febrero 2012.
Me daba un poco de miedo enfrentarme a una historia que a priori me parecía, y quizás es, algo melindrosa: la de la estrecha relación que mantienen un joven con su caballo a través de los años y de los horrores de la guerra. Para colmo temía también de su larguísima duración, 148 minutos. Sin embargo he tenido que rendirme a la evidencia de que a Steven Spielberg le ha salido una de sus mejores películas de los últimos tiempos.
El cineasta parece haberse empapado de nuevo de la imperecedera obra de John Ford, de los títulos bélicos que le marcaron en su infancia y, sin duda, habrá revisado una y otra vez Lo que el viento se llevó antes de rodar War Horse... porque todo ello ha dejado una impronta escandalosa en esta obra.
Y digo escandalosa en el mejor sentido de la palabra, no porque me parezca una copia o como se dice ahora, un homenaje a este cine, sino porque el Rey Midas de Hollywood ha aprendido la lección de los clásicos y ha realizado uno de ellos. Junto a su prestigioso y asiduo equipo técnico formado por el director de fotografía Janusz Kaminski, el músico John Williams o el montador Michael Kahn, además de un sobrio guión quizás demasiado estirado de Lee Hall y Richard Curtis, Spielberg ha recreado una historia de amistad y lealtad entre un chico y un caballo como las de antes, para disfrute de toda la familia.
El reparto, en gran parte europeo, es de los de quitarse el sombrero. Siento especial predilección por Peter Mullan (Mi nombre es Joe, y al que dentro de poco veremos en Redención), pero qué decir de Niels Arestrup (El profeta), David Thewlis (El niño con el pijama de rayas, Anonymous) y Emily Watson (The boxer, Las cenizas de Ángela), espléndidos todos los veteranos, y los jóvenes, prometedores, con ese aire de no haber roto nunca un plato a pesar de las dramáticas experiencias a las que le somete la vida. Lo dicho, como en el cine clásico.

miércoles, 22 de febrero de 2012

LOS MUPPETS. Tirando de nostalgia


LOS MUPPETS. Título original: The Muppets. País: USA. Año: 2011. Duración: 103 min. Dirección: James Bobin. Intérpretes: Jason Segel, Amy Adams, Chris Cooper, Rashida Jones, Emily Blunt, Alan Arkin, John Krasinski, Zach Galifianakis, Jack Black, Selena Gómez, Whoopi Goldberg, Ricky Gervais, Nel Patrick Harris. Guión: Nicholas Stoller y Jason Segel, basado en los personajes creados por Jim Henson. Producción: David Hoberman y Todd Lieberman. Fotografía: Don Burgess. Música: Christophe Beck. Montaje: James Thomas. Diseño de producción: Steve Sklad. Vestuario: Rahel Afiley. Distribuidora: The Walt Disney Company Spain. Género: Comedia, familiar, musical. Estreno en USA: 23 Noviembre 2011. Estreno en España: 3  Febrero 2012.
Los inolvidables muñecos de trapo creados por Jim Henson, y que en España conocimos como Los Teleñecos, vuelven por la puerta grande de la gran pantalla aunque lamentablemente sin la chispa transgresora y corrosiva que les caracterizaba en sus shows televisivos.
Los autores de la película han preferido tirar hasta el exceso de la nostalgia que todos sentimos al recordar a aquellos divertidos muñecotes de nuestra infancia, y han creado un guión demasiado pasteloso y blanco. No es de extrañar que esté detrás del proyecto la Disney, por lo que a los diálogos y sobre todo a las canciones, les falta algo de mala baba.
Eso sí, los personajes de felpa siguen siendo adorables, en especial esa Miss Piggy enamorada hasta las trancas de la rana Gustavo. Y entre los de carne y hueso, los más sustanciosos son el malo interpretado por Chris Cooper, Jack Black como la estrella raptada, y la secretaria estirada que interpreta Emily Blunt.
Por su parte, los protagonistas Amy Adams (Encantada, La Duda, Julie & Julia) y el aquí también guionista Jason Segel (Paso de ti) llevan con dignidad sus empalagosos personajes, aunque me quedo con la inocencia de ella porque él está al límite de la bobería.

martes, 21 de febrero de 2012

DECLARACIÓN DE GUERRA. Dos historias de amor


DECLARACIÓN DE GUERRA. Título original: La guerre est déclarée. País: Francia. Año: 2011. Duración: 100 min. Dirección: Valérie Donzelli. Intérpretes: Valérie Donzelli, Jérémie Elkaïm, César Dessix, Gabriel Elkaïm, Brigitte Sy, Elina Lowensohn, Michèle Moretti, Philippe Laudenbach, Bastien Bouillon. Guión: Valérie Donzelli y Jérémie Elkaïm. Producción: Edouard Weil. Fotografía: Sébastien Buchmann. Montaje: Pauline Gaillard. Diseño de producción: Gaëlle Usandivaras. Vestuario: Elisabeth Méhu. Distribuidora: Golem. Género: Drama. Estreno en Francia: 31 Agosto 2011. Estreno en España: 10 Febrero 2012.
Excelente película francesa, premiada en el pasado Festival de Gijón, en la que se da una vuelta de tuerca al concepto del drama familiar sin evitar la dureza y el desgarro de éste, pero también con una mirada esperanzadora y hasta naïf del mismo.
Una joven pareja de enamorados disfruta de su romántica historia completada con la llegada de un hijo. Con él, entra en acción la segunda y aún más determinante expresión del amor, la que ambos sienten por el pequeño que lamentablemente sufre pronto una terrible enfermedad.
Está basada en la realidad que compartieron en su vida en común Valérie Donzelli (directora, protagonista femenina y coguionista) y Jérémie Elkäim (protagonista masculino y coguionista). Ambos se han puesto al servicio de sus sentimientos y de su talento para mostrar la tragedia con una carga de frescura distinta totalmente a lo que se espera en este tipo de dramas. Se respiran ecos de la nouvelle vague, con pasajes musicales evocadores y nostálgicos al tiempo que los acontecimientos se vuelven más y más dolorosos. La directora opta por mostrar el drama más inexplicable pero también por suavizarlo con ventanas abiertas a la vida que aún queda.
El montaje es otro de los grandes aciertos de esta película que convence también por ese mensaje positivo a pesar de los pesares.

lunes, 20 de febrero de 2012

SHAME. Los motivos de la vergüenza


SHAME. País: Reino Unido. Año: 2011. Duración: 97 min. Dirección: Steve McQueen. Intérpretes: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Hannah Ware. Guión: Steve McQueen y Abi Morgan. Producción: Iain Canning y Emile Sherman. Fotografía: Sean Bobbitt. Música: Harry Escott. Montaje: Joe Walker. Diseño de producción: Judy Becker. Vestuario: David C. Robinson. Distribuidora: Alta Classics. Género: Drama. Estreno en Reino Unido: 13 Enero 2012. Estreno en España: 17 Febrero 2012. Estreno en Sevilla: 9 Noviembre 2011 en el Sevilla Festival de Cine Europeo.

Tuve la oportunidad de verla en su estreno en Sevilla en el marco del SEFF'11, y desde noviembre hasta ahora aún conservo un gratísimo recuerdo de la proyección. Shame, segunda película del británico Steve McQueen (Hunger), de idéntico nombre al mítico actor de La Huida, viene precedida del reconocimiento general en los pasados Festivales de Venecia y San Sebastián. Yo comparto el entusiasmo de los que la aplaudieron en estos certámenes, me parece una película admirable, difícil de digerir pero impactante.

El argumento gira alrededor de un yuppie atrapado en una adicción al sexo que le impide mantener cualquier relación afectiva sana. La llegada de su hermana, tan inestable e insatisfecha como él, trastocará aún más su rutinaria existencia. La pareja protagonista, los camaleónicos Michael Fassbender y Carey Mulligan, confieren a sus personajes toda la pena, el miedo y la tortura interior que sienten y que les impiden desarrollarse normalmente. Sobriedad, contención y fuerte carga de intensidad son las armas que utilizan en cada plano en los que aparecen uno u otra. Atención a la interpretación que hace Mulligan de la versión más triste y rompedora que hayas podido escuchar de la canción New York, New York. Inolvidable.

Tampoco el tratamiento técnico resulta ligero, ni mucho menos. El director opta por mostrar sin juzgar, situando la cámara detrás de sus personajes en muchos momentos para enseñar sin entrometerse, como tomando distancia, para que el espectador saque sus propias conclusiones de los motivos por los que el protagonista siente esa vergüenza a la que se refiere el título original. El guión prescinde de la palabrería insulsa, los diálogos son cortos y precisos, la información se ve o se intuye, pero no se recalca. Lanza pistas sobre el turbio pasado de los hermanos, quizás una relación incestuosa que les aboca a su comportamiento posterior... Por otra parte, el empleo de la música en cada secuencia es absolutamente delicado, como los planos largos en los que se recrea la cámara deteniéndose en la escasa gestualidad de los actores o en los paisajes urbanos que envuelven al protagonista.

Shame es una obra que atrapa mientras la ves y maduras al salir del cine. Y cuando esos hermanos teñidos de dolor vuelven a mi recuerdo, aún me resulta más impresionante.