jueves, 15 de diciembre de 2011

THE ARTIST. La magia del cine


THE ARTIST. País: Francia. Año: 2011. Duración: 100 min. Dirección y guión: Michel Hazanavicius. Intérpretes: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, Malcolm McDowell, Penelope Ann Miller, James Cromwell, Beth Grant, Missi Pyle, Joel Murray, Beau Nelson. Producción: Thomas Langmann y Emmanuel Montamat. Fotografía: Gillaume Schiffman. Música: Ludovic Bource. Montaje: Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius. Diseño de producción: Laurence Benntt. Vestuario: Mark Bridges. Distribuidora: Alta Classics. Género: Drama, romance. Estreno en Francia: 12 Octubre 2011. Estreno en España: 16 Diciembre 2011. Estreno en Sevilla: 5 Noviembre 2011, en marco del Festival de Cine Europeo.
Soy una de las afortunadas que pudieron ver The Artist en el pasado Sevilla Festival de Cine Europeo. Había máxima expectación para esta película que venía con la estela de triunfadora allá por donde se había proyectado, y a mí y a muchos otros no nos defraudó. Es una auténtica delicia. También es una rara avis en la cartelera por estar rodada en blanco y negro y ser muda prácticamente todo su metraje. Pero que esto no te desanime, mejor aún, aprecia la diferencia y déjate deslumbrar por ella.
Los comienzos del cine y en concreto el traumático paso del mudo al sonoro para algunas estrellas, están aquí narrados en una perfecta combinación de gracia y emotividad. Personalizado en un ídolo de masas y en una debutante que le pisará los talones apenas sin darse cuenta, The Artist va del humor al drama, del romance al musical, con una facilidad inusual. Hay hasta un personaje canino que despierta todas las simpatías, como guiño especial a aquellos animalitos que brillaron en las primeras décadas de la historia del cinematógrafo.
Pero su mayor acierto no es que tenga una pareja protagonista memorable: Jean Dujardin derrochando seducción y Bérénice Bejo sorprendiendo con su desparpajo, ambos haciendo gala de esa química tan perseguida en todos los casting que se precien. Lo mejor tampoco es que tenga secuencias inolvidables por su sencillez y su belleza, como ese momento en el que la joven actriz se enamora del galán y juega a solas con su esmoquin simulando un abrazo. No, lo realmente impresionante de esta producción francesa de director poco o nada conocido, Michel Hazanavicius, es que ha conseguido recrear toda la magia del cine en su hora y media de metraje.
Que la maravillosa banda sonora no se corresponde con las que se estilaban en el tiempo en el que se ubica la acción, o que el grano de la película tampoco es como el que había en aquella época, son sólo argumentos ñoños, pequeñeces para exigentes inconformistas. Para el espectador con ansias de buen cine, The Artist es un regalo, una pequeña gran joya que no te debes perder.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

LA CONSPIRACIÓN. Juicios y derechos humanos de ayer y de hoy


LA CONSPIRACIÓN. Título original: The conspirator. País: USA. Año: 2011. Duración: 123 min. Dirección: Robert Redford. Intérpretes: James McAvoy, Robin Wright, Kevin Kline, Evan Rachel Wood, Danny Huston, Justin Long, Tom Wilkinson, Alexis Bledel, Toby Kebbell, Colm Meaney. Guión: James D. Solomon, basado en un argumento de James D. Solomon y Gregory Bernstein. Producción: Brian Peter Falk, Bill Holderman, Robert Redford, Greg Shapiro y Robert Stone. Fotografía: Newton Thomas Sigel. Música: Mark Isham. Montaje: Craig Mckay. Diseño de producción: Kalina Ivanov. Vestuario: Louise Frogley. Distribuidora: DeAPlaneta. Género: Drama, histórico. Estreno en USA: 15 Abril 2011. Estreno en España: 2 Diciembre 2011.
Robert Redford sigue en su línea de director comprometido con las causas sociales y tras su último filme, interesante aunque algo farragoso, Leones por Corderos (2007), vuelve a hacernos reflexionar recuperando un turbio episodio de la historia de los Estados Unidos, el que hace referencia a la condena a muerte por el gobierno federal de Mary Surratt, propietaria de la pensión en la que se reunían para conspirar los autores del asesinato del presidente Abraham Lincoln.
Con estos mimbres construye Redford una muy estimable película de corte clásico. Utiliza un elaboradísimo guión del novel James Solomon, que se documentó en el caso durante dieciocho años, ahí es nada. Emplea una fotografía que pudiera cansar por el abuso de luz y una música que no falla, la del compositor Mark Isham. También echa mano de demasiados flash backs, no siempre necesarios.
Pero el correcto director, y antes extraordinario actor, lo que mejor sabe manejar son las dotes interpretativas de su sólido reparto. Y es ahí, en la actuación, donde saltan chispas de altísima calidad. Tanto secundarios, como protagonistas: la maravillosa y contenida Robin Wright, o James McAvoy en su papel de abogado descreído al principio y combativo al final, logran los mejores momentos de la película. Que si bien es entretenida en la fase del juicio y te transporta con facilidad al Washington de 1865, no provoca en el espectador reacciones de emoción desbordadas, como quizás correspondería por el tema tratado. Y es que una vista en la que más que juzgar a una pobre mujer se cuestiona la fortaleza o debilidad de los derechos civiles de un país, debía hacer correr ríos de rabia, emotividad y pasión, que la cinta parece bordear pero sin sumergirse del todo.
Sin embargo su visión es recomendable no sólo por el momento histórico que retrata, también por los paralelismos que el ciclo de la vida se empeña en repetir. En tiempos en los que la judicatura vuelve a tambalearse y en los que los derechos básicos de tantos ciudadanos se saltan a la torera, es buena hora para reflexionar sobre lo que ocurrió y no debería volver a pasar.

jueves, 8 de diciembre de 2011

JANE EYRE. El placer de revisitar a los clásicos


JANE EYRE. País: Reino Unido. Año: 2011. Duración: 120 min. Dirección: Cary Joji Fukunaga. Intérpretes: Mia Wasikowska, Michael Fassbender, Jamie Bell, Judi Dench, Holliday Grainger, Sally Hawkins, Tamzin Merchant, Imogen Poots, Sophie Ward. Guión: Moira Buffini, basado en la novela de Charlotte Brontë. Producción: Alison Owen y Paul Trijbits. Fotografía: Adriano Goldman. Música: Dario Marianelli. Montaje: Melanie Ann Oliver. Diseño de producción: Will Hughes-Jones. Vestuario: Michael O'Connor. Distribuidora: A Contracorriente Films. Género: Drama, Romance. Estreno en Reino Unido: 9 Septiembre 2011. Estreno en España: 2 Diciembre 2011.
Muchos se preguntarán el porqué en pleno siglo XXI de la enésima adaptación del clásico literario del XIX, obra de la escritora británica Charlotte Brontë. La oportunidad quizás a priori se deba a que, de vez en cuando, los cineastas deben echar mano de una historia imperecedera, de amores desatados y funestos, que garantice la afluencia a las salas de un público fiel a las adaptaciones literarias más academicistas. Pero en este caso, la revisión de Jane Eyre va mucho más lejos porque parece estar tocada por un estado de gracia en todos sus apartados, tanto técnicos como artísticos. Y hacen de ella una versión tan buena o más que la mejor, que seguramente se remonta a la que dirigió Robert Stevenson en 1944, titulada en España Alma Rebelde, con Orson Welles y Joan Fontaine como pareja protagonista.
Seas o no afín a este tipo de historias, si te acercas sin prejuicios y con apertura de espíritu a la película de Cary Fukunaga, no te arrepentirás. El californiano de origen japonés, con sólo un título más en su currículum como director (Sin nombre, 2009) y de características completamente diferentes a un filme de época como el que comento aquí, ha transformado una obra que pudiera parecer ya trasnochada o caduca, en una fuente de belleza y emoción imperecederas. Gracias, desde luego, a un guión sin pizca de grasa, todo fibra, firmado por Moira Buffini, en el que ha trasladado la esencia del relato de la mayor de las hermanas Brontë sin abusar de lo melodramático e incidiendo en resaltar el poderío de los personajes. La heroína protagonista, pobre huérfana e institutriz, es sobre todo aquí vulnerable, inteligente, segura y libre, y Mia Wasikowska la interpreta con una calidez y un temperamento impresionantes. Acabo de admirar el trabajo de esta actriz australiana en Restless y me vuelve a dejar aquí con la boca abierta. Como Michael Fassbender, que el mismo Fukunaga no se corta en calificar como el mejor actor del momento. Y si no lo crees, corre a ver Un método peligroso y espera a que se estrene Shame, que algunos ya hemos disfrutado en el reciente Festival de Sevilla. Pues en Jane Eyre, más de lo mismo, asombroso en cada gesto y en cada frase que fluye de sus labios. Porque, si puedes, tienes que verla en V.O.S. Hay que escuchar también las voces de la magnífica Judi Dench y del correctísimo Jamie Bell. Un reparto de lujo.
La fotografía, tantas veces en dramas como éste al servicio de la historia, aquí va de la mano del argumento. No es lineal y de bellos colorines para convencer resultonamente, sino que cobra vida en planos de la naturaleza que parecen tangibles al espectador. Junto a la dirección artística, la música y el vestuario, la puesta en escena al completo nos traslada con total credibilidad al siglo XIX que retrata la novela.
No hay duda, de esta forma es un placer revisitar a los clásicos.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

RESTLESS. Jugueteando con la muerte


RESTLESS. País: USA. Año: 2011. Duración: 95 min. Dirección: Gus Van Sant. Intérpretes: Mia Wasikowska, Henry Hopper, Ryo Kase, Lusia Strus, Jane Adams, Schuyler Fisk, Chin Han. Guión: Jason Lew. Producción: Brian Grazer, Ron Howard, Bryce Dallas Howard y Gus Van Sant. Fotografía: Harris Savides. Música: Danny Elfman. Montaje: Elliot Graham. Diseño de producción: Anne Ross. Vestuario: Danny Glicker. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España. Género: Drama, Romance. Estreno en USA: 16 Septiembre 2011. Estreno en España: 2 Diciembre 2011.
Gus Van Sant es uno de esos directores que pueden pasar con facilidad del cine independiente (Drugstore Cowboy, Mi Idaho Privado, Elephant) al de grandes circuitos comerciales (El Indomable Will Hunting, Descubriendo a Forrester) o quedarse a medio camino (Mi nombre es Harvey Milk). En Restless estaría en un lugar intermedio también porque se trata de un filme con vocación de alternativo aunque con una puesta en escena preciosista y hasta clásica.
Su grandes obsesiones cinematográficas, la adolescencia y la muerte, también forman parte de esta cinta que combina ambos temas con absoluta facilidad, incluso diría que juguetea con ellos. Van Sant se mueve al filo del precipicio en esta historia de amor y de muerte, pero sin despeñarse nunca. Trata la cercanía del fin de la vida sin sentimentalismos lacrimógenos, con cierta ligereza pero ninguna frivolidad. Y narra un hermoso romance con los días contados entre dos personas poco corrientes, incluso algo excéntricas, precisamente por la relación que mantienen con la muerte.
A mí me ha parecido una película deliciosa, con una bella pareja protagonista como no podía ser menos viniendo del bueno de Gus, siempre tan adepto a los efebos y a las ninfas. Ella, Mia Wasikowska, la Alicia de Tim Burton que podemos ver ya en Jane Eyre, y él, Henry Hopper, hijo del mítico Dennis Hopper, encajan a la perfección en sus personajes. También me gusta el coqueteo con el más allá que mantiene él con un amigo imaginario, muerto en la aviación, y esos planos fríos de hospital que tanto me recuerdan a los pasillos del instituto de Elephant, o la partitura encantadora que ha compuesto Danny Elfman, habitual del antes mencionado Tim Burton. Me convence su montaje, que pudiera parecer típico de videoclip pero que goza de una sensibilidad ajena al género musical. Pero, sobre todo, me engancha la visión de ese amor puro entre dos jóvenes que, por desgracia, nada temen ya.